El devastador impacto del alcohol en el cerebro: una comparación que no deja lugar a dudas
Una imagen vale más que mil palabras, y en el caso del cerebro humano, las diferencias entre un individuo con consumo crónico de alcohol y uno sano son visualmente impactantes. A la izquierda, se observa un cerebro profundamente dañado por años de ingesta excesiva de alcohol: el tejido cerebral presenta una notable atrofia, con menor volumen, surcos más marcados y pérdida de masa gris. A la derecha, el cerebro de una persona sin historial de consumo crónico muestra una estructura íntegra, con volumen conservado y una arquitectura cerebral mucho más saludable.
